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Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Las 50 sombras de un espeleólogo


Se aproxima un temporal de nieve en Cantabria, pero antes de su llegada, quedamos con Jordi para echar un vistazo a algunos agujeros sopladores que ya teníamos localizados.
 
C215 Tras retirar basura y algunas piedras que tapan la entrada, se desciende un pequeño resalte donde se pueden apreciar dos posibles continuaciones, una de ellas sin aire y la otra, aquel día, sin demasiada seguridad. En esta última era necesario la pata de cabra para retirar alguna que otra piedra. Un poco de palanca p´a ya otra p´a ca y… todas las rocas de arriba, abajo y a ambos lados comenzaron a desestabilizarse. Salimos escopetaos, con el culo muy prieto. Para poder progresar se necesitará mover mucho material.
 
C278 Frente a este cuivo, Jordi nos comenta que en algunas ocasiones sale mucho aire por entre unas piedras. Y allí fuimos a parar. Es en este lugar donde empieza una conversación que como la película y el libro no deja a nadie indiferente: “Las 50 sombras de Grey”. En este punto, tras mover mucho material, nos damos cuenta de que nosotros los espeleólogos, también tenemos nuestras sombras. Nos duele, nos incomoda, pero al mismo tiempo nos produce satisfacción esto de escarbar con las manos, situarnos bajo bloques inestables, llenarnos de barro, pasar frío y un largo etc., hasta llegar a 50. Después de remover, Roma con Santiago llegamos a la conclusión de que cuando sople fuerte volveríamos para ver por dónde progresar.

C224 Se trata de dos pequeños agujeros sopladores muy cerca uno del otro. Empezamos a trabajar por el que parece más accesible. Un pequeño meandro taponado por tierra y raíces nos obliga a emplearnos a fondo. En un momento conseguimos abrir lo suficiente para poder tirar alguna piedra y ¡sorpresa!, algunas caen por un pozo unos 10 m. Animados por el sonido nos vamos turnando Mercedes, Jordi y yo en la árdua tarea de quitar tierra y raíces. En un instante me parece que se puede progresar más rápidamente tirando el material al pozo y efectivamente es más rápido ya que en breve se tapona y no pudimos continuar. Desistimos por el momento y a la búsqueda de otros agujeros por el entorno circundante.
 
C279 Cerca de esta última boca encontramos otro pequeño meandro que tras una corta desobstrucción nos permite progresar por él unos 10 m. Bueno eso de progresar… mejor dicho arrastrarnos y maldecir por lo puntiagudo de algunos espeleotemas, otra sombra más. Al final se aprecia una rampa de tierra que seguramente proviene del exterior por su cercanía al mismo. La falta de aire nos hace desistir por el momento. Tendremos que volver cuando el Dios Eolo esté más por la labor de soplar.
 
C245 Otro pequeño agujero soplador que precisa de una desobstrucción considerable. Tendríamos que insistir otro día que éste ya iba llegando a su fin y se avecinaba el blanco manto que cubriría esta tierra tan querida.
 
Os dejo algunas fotos comparativas de este día con el siguiente. MOLAAAAA….
 


 

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